De Vuelta al Cole & Go Home



Antes de que el Instituto Nacional de Estadística desvelara que el paro había rebasado los 4,9 millones de personas, el Gobierno daba por hecho que la crisis en el mercado laboral había tocado fondo. Tras conocer el detalle de la Encuesta de Población Activa (EPA), el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, se reafirmó este viernes en que el paro, tras el histórico dato del primer trimestre, solo podía "bajar y bajar". Pero concedió que era una "arriesgada opinión". La duda no solo anida en el pronóstico oficial.

Lo que hace de este trimestre otro capítulo nefasto de la peor crisis en décadas es que todo esto ocurre dos años después, cuando ya se han destruido 2,4 millones de puestos de trabajo; y cuando la tasa de paro, ahora en el 21,3%, lleva más de un año por encima del 20%. Al resto de las grandes economías industrializadas, ese tiempo le ha sobrado para volver a crecer con cierta prestancia. Y, como poco, para estabilizar su mercado laboral.

Si la economía española no genera suficiente empleo en los próximos trimestres, podemos volver al filo de los cinco millones a finales de año.

Como es de esperar el paro bajará en el segundo y el tercer trimestre, que suelen ser los mejores para la economía española por la temporada turística, pero hay que esperar para comprobar si será capaz de recuperar lo perdido en los últimos seis meses.

Lo paradójico es que ese argumento es, precisamente, la peor noticia que deja la última EPA. La reducción de la población activa se ha acelerado, y eso aleja cada vez más la posibilidad de un nuevo máximo de paro.

En el primer trimestre de 2011, más de 42.000 personas dejaron de buscar trabajo. Solo en lo peor de la Gran Recesión, en 2009, menguó más el mercado laboral, que integra a parados y ocupados. Algunos de los que pierden el puesto de trabajo ahora pasan directamente a ser inactivos; otros que podían incorporarse al mercado laboral, ni lo intentan. Lo que delata esa reducción de la población activa es una falta de expectativas brutal. Si hubiese expectativas, muchos inactivos pasarían a buscar trabajo y se computarían, por tanto, como parados.

El comportamiento de jóvenes e inmigrantes reflejan grave momento por el que pasa el mercado laboral. La incorporación de menores de 30 años al mercado laboral, la vía natural de crecimiento de la población activa, se ha resentido de forma notable desde que arrancó la crisis: ahora buscan trabajo un millón de jóvenes menos que en 2008. Hay un fenómeno claro de vuelta a las aulas, que al menos tiene la lectura positiva de que la formación mejora.

El otro colectivo que hay que seguir de cerca es el de trabajadores extranjeros, el que tiene mayor tasa de actividad (76%), la que contribuyó en mayor medida al aumento de la población activa en la década pasada. El 70% de las personas que dejaron de buscar trabajo en el primer trimestre era inmigrante. Muchos se van del país, otros no tienen más remedio que volver a la economía sumergida.

El desánimo se está enquistando, hay una reserva de personas inactivas que es, en realidad, paro embalsamado.

Hay veces que la estadística contradice lo que se tiene por certeza. En el último año, los responsables públicos, impelidos a recortar el gasto público, no han dejado de anunciar planes para reducir la plantilla de las Administraciones. Pero lo que dejan entrever los datos de la EPA es que ese tijeretazo no es tal. En el último trimestre, cuando la ocupación descendió en 256.000 personas, el sector público se anotó 7.300 puestos de trabajo más.

El grueso de ese aumento corresponde a las comunidades autónomas y los ayuntamientos. Habrá que ver que ocurre cuando acabe el periodo electoral.

La estadística también revela la dificultad de suprimir empleos públicos en las áreas del Estado del Bienestar (salud, educación, servicios sociales), muy vinculadas al aumento de la población en los últimos años. Supone más del 80% del empleo en la administración autonómica, precisamente el nivel en el que la creación de puestos de trabajo se ha visto menos afectado por la crisis: en el segundo trimestre, 13.000 de los 17.300 empleos generados por el sector público en el primer trimestre corresponden a las comunidades.
Lo que es más dudoso es que este nivel de generación de empleo se sostenga tras las elecciones autonómicas y municipales.

El paro y la inflación [3,8% en abril] minan la confianza, hay menos propensión al consumo.

De otro lado la subida de precios tiene además otra deriva: apuntala la decisión del Banco Central Europeo para hacer nuevas subidas de los tipos de interés. Eso encarece el crédito, exiguo para las empresas españolas.

El próximo viernes, el Banco de España hará su primera estimación sobre lo que pasó con el PIB en el primer trimestre.

El arranque del año ha sido muy malo, seguimos estancados.

Morella Consultores.