EL BUEN GOBIERNO Y LA GLOBALIZACION



EL BUEN GOBIERNO Y LA GLOBALIZACION
Un sistema de buen gobierno mal diseñado puede causar estragos en la economía, con malas asignaciones de recursos o siendo incapaz de detectar los comportamientos oportunistas.

Los escándalos corporativos -como la supuesta codicia de los ejecutivos y las malas prácticas contables en el gigante de la energía Enron-, pusieron por primera vez en el punto de mira las prácticas del gobierno corporativo, revelando el papel fundamental que juegan en cualquier economía.

Pero el buen gobierno ¿opera en cualquier economía de la misma manera? Esta es una cuestión que ha causado cierto conflicto entre académicos y economistas. Los defensores de la llamada tesis de la globalización sostienen que los patrones de buen gobierno entre países están convergiendo -o convergerán- con el modelo anglosajón centrado en los accionistas presente en EE.UU. y el Reino Unido, o con algún híbrido de accionistas y stakeholders (todos los grupos de personas que tienen interés en una decisión determinada), modelo que normalmente encontramos en Japón o Alemania.



El modelo basado en los accionistas utilizado en Estados Unidos supone la existencia de una gran dispersión del accionariado, una fuerte protección legal para los accionistas y una indiferencia ante los diferentes stakeholders.

El modelo híbrido combina características tanto de los modelos centrados en los accionistas como en los centrados en los stakeholders, y se caracteriza por una separación menos clara entre la dispersión del accionariado y el control de la gestión. En otras palabras, los stakeholders tienen una mayor influencia sobre las operaciones de la empresa.

Los escándalos actuales, como aquel de Enron y otros que se han puesto de manifiesto en la actual crsis, han hecho que los economistas nos preguntemos si otros países realmente elegirían seguir un modelo de gobernabilidad corporativa como el estadounidense, el cual ha conducido al desastre a tantos accionistas.

De hecho, la globalización parece animar a los países y empresas a ser diferentes, a buscar una manera diferente de hacer mella en la competencia internacional en lugar de converger hacia el mejor modelo.

Se pueden encontrar muy buenas razones para explicar porqué las estrategias de gobierno corporativo son diferentes entre países, y las razones tienen que ver con la forma en que las empresas están intentando competir en el mercado global, mas concretamente en bienes y servicios, produciendo grandes cantidades a bajos costes.



Por ejemplo, examinemos el caso de los fabricantes de automóviles coreanos. Como empresas que fabrican muchos automóviles de calidad estándar, su estrategia para ganar dinero consiste en crecer lo más rápidamente posible para poder vender más automóviles de bajo coste. Para lograrlo piden prestado dinero, a menudo a través de créditos bancarios. En consecuencia su estructura de gobernabilidad corporativa es tal que el gobierno, a través de los bancos, tiene influencia sobre lo que ocurre en la empresa, y asimismo la empresa automovilística opina en los asuntos del gobierno. Esa relación influye sobre la gobernabilidad corporativa coreana.

El modelo de buen gobierno francés es otro ejemplo de la efectividad de las diferentes estrategias.

A menudo se critica a las corporaciones francesas por un enfoque en temas de gobernabilidad que implica una intrincada red de agencias públicas, grandes empresas y bancos. El resultado es que estas empresas destacan en la producción de un tipo específico de producto como por ejemplo los trenes de alta velocidad y los reactores nucleares que están entre los mejores del mundo.
Los franceses por lo tanto hacen las cosas muy bien cuando se trata de productos que requieren ese tipo de colaboración entre el gobierno y la empresa.

Por lo tanto el sistema de "buen gobierno" es diferente según las zonas a pesar de la globalización, lo que finalmente plantea una cuestión no menos importante, ya que si lo anterior es así, posiblemente la solución a los problemas no puedan ser una sóla receta sino que también puedan venir de soluciones regionales.

El sistema de buen gobierno interactúa con muchos otros elementos en una economía, como el modo en que se regulan las leyes laborales, las leyes fiscales o la normativa respecto a la suspensión de pagos, (Concurso de Acreedores).
Si cambias un componente sin modificar los demás, básicamente estás generando problemas como todos sabemos.

Gestionar las diferencias en un mundo mas y mas globalizado puede ser la respuesta.

Lo sabrán nuestros políticos.....?