 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
                |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 | El Control del Capital |
|
|
|
|
|
|
|
Cuando la deslocalización aumenta el paro y constata que la globalización no siempre es una oportunidad o que si lo es también tiene sus contrapartidas, nuestros economicistas siguen confortados pensando que es igual donde esté el capital, ya que con la globalización esto ha dejado de ser relevante. Al menos esto oímos en uno de los últimos cursos a los que hemos asistidos de una importante escuela de negocios. Ya en su momento discrepamos con el profesor y hoy lo hacemos público.
Se nos quiere vender que la globalización a pesar de la deslocalización es sólo una oportunidad, prácticamente sin riesgos añadidos a los comunes de los mercados y que la generación de desempleo es ajena a la globalización e inherentes a los problemas de productividad de una economía.
Desde nuestro punto de vista pensar así es un error.
Nosotros defendemos la ecuación por exceso y no por defecto, es decir, entendemos que la deslocalización es un problema de fondo de la economía global y que no sólo tiene que ver con la productividad (defecto), sino también y de forma mucho mas determinante por la incapacidad de un mercado de efectuar, adaptarse o mejor aún de desarrollar un cambio tecnológico, (exceso).
Tenemos muchos ejemplos en los últimos meses de cómo nuestros políticos entendían que para defender los puestos de trabajo en determinadas industrias de nuestro país como por ejemplo en el sector del automóvil bastaba con asegurar con los patrones allende de nuestras fronteras, VolksWagen, Renault, Nissan, Opel, Citroën, etc., con alguna que otra elogiosa salvedad, cargas de trabajo para el futuro, olvidándose, de qué es lo que demandará el futuro. Y todo esto se ha hecho a cambio de importantes cantidades de recursos públicos, ese bien tan escaso.
Asistimos según nuestro criterio a una amenaza de deslocalización que no tiene su origen ni en la productividad ni en la competitividad de una economía determinada ni en una planta de producción, sino en el Control del Capital.
Hasta el día de hoy veníamos oyendo que todas las deslocalizaciones o sus amenazas lo eran hacia mercados de menores costes laborales e impositivos con mayores índices de productividad. Sin embargo esto está cambiando a gran velocidad. El caso de la fábrica de motocicletas Derby es un claro ejemplo. La planta será transferida a Italia y parte de la producción de Opel Zaragoza estuvo amenaza de ser transferida a Bélgica.
Últimamente se repiten casos de deslocalización que no son hacia países con menores costes laborales o mejores niveles de productividad como vemos.
Estamos pagando a nuestro juicio, las consecuencias de haber perdido el Control del Capital de una buena parte de las plantas instaladas en España. Nuestro tejido industrial ha estado sometido a grandes reestructuraciones que, desde finales de los años 70, han comportado la pérdida de importantes empresas industriales de referencia. Y aunque con la entrada en la UE parecía que el proceso cambiaba de dirección, no fue así. Muchas de las inversiones extranjeras posteriores a 1986 no iban orientadas a nuevos proyectos, sino a la compra de cuotas de mercado a partir de la compra de empresas españolas bien situadas en su sector.
A este proceso ha contribuido la ingenuidad, en algunos casos papanatismo institucional, con relación a la supuesta irrelevancia de la nacionalidad del capital en una economía globalizada.
El resultado de la interacción de todos estos procesos ha sido la pérdida de control y, por tanto, de la capacidad de mantener el valor industrial que comportan la incorporación de conocimiento y desarrollo tecnológico con recursos propios y en cooperación con universidades y centros de investigación.
La vida se está encargando de recordarnos, de manera muy cruda, la importancia del control del capital de las empresas. Y que este factor sí incide, y mucho, en las decisiones estratégicas, sobre todo en los momentos de cambio tecnológico.
Y ahora, cuando muchos de estos sectores están preparando importantes reestructuraciones para afrontar cambios tecnológicos que pueden cambiar su mapa global, algunas de nuestras empresas están sufriendo las consecuencias, a pesar de los esfuerzos de sus plantillas y sus directivos. Los vehículos de dos ruedas son capitales en la movilidad urbana y en la capilaridad del acceso a los sistemas ferroviarios de cercanías. Tienen un mercado con gran futuro, especialmente en nuestro país. Si, en otros sectores, algunas fábricas han resultado atractivas a nuevos inversores es porque en su momento lideraron los cambios tecnológicos y de productos. Con ello consolidaron la innovación y el talento acumulados por sus profesionales.
Nuestro país puede pero sobre todo debe realizar un esfuerzo institucional en donde estén implicados todos los actores sociales, patronal, sindicatos, gobierno, oposición e instituciones financieras, para lograr una industria con una triple naturaleza, la de adaptación tecnológica, de productos y de mercados. Todo lo anterior sobre la base del Control del Capital.
Pero para ello se necesita, además, el compromiso empresarial y financiero y el liderazgo institucional que lo haga posible.
Morella Consultores.
|
|
|
|
 |
 |
 |
 |
|
 |
 |
 |
      |
 |
 |
 |
|
|