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 | LA GRAN ESTAFA DE LOS CDS |
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Los Credit Default Swaps o Swaps de incumplimiento crediticio, son los instrumentos más modernos de Wall Street y constituyen, en su forma más simple, un contrato bilateral entre un comprador y un vendedor de protección.
En este contrato el comprador se compromete a realizar una serie de pagos en el tiempo (primas) y el vendedor se compromete a cubrir parte o el total del crédito asegurado en caso de que éste no sea cancelado.
Los CDS se utilizan naturalmente en el aseguramiento de las diferentes deudas soberanas, es decir, si un país entra en default, el CDs entra y subsana ese impago.
Esta característica de los CDS es la que permite al inversor asegurar el riesgo de sus operaciones. Pero también especular sobre la calidad crediticia de la entidad o del paquete de títulos.
Es decir, se apuesta por una ventanilla comprando paquetes de inversiones, obligaciones de deuda colateralizada (CDO) o paquetes de deuda soberana, y por la otra ventanilla se adquieren los seguros CDS en caso de que la operación fracase (default).
Así cuando vemos que la prima de riesgo es de 400 puntos por ejemplo en el caso de nuestro país, significa dos cosas:
a) Que está 400 puntos por encima del bono alemán b) Que lo que está por encima no es el valor del bono español en sí mismo, sino el seguro, en otras palabras el CDS, que estaría cubriendo el impago.
¿Quién gana con este instrumento financiero?
La gran banca, Goldman Sachs, J.P. Morgan Chase, etc., los emisores de Cds, a quienes se les supone capacidad suficiente como para cubrir los impagos.
Bonito instrumento de la ingeniería financiera para los grandes bancos, sino fuera porque la situación se les ha ido de las manos.
Como decíamos en nuestro anterior artículo, GOLDMAN SACHS, O EL ULTIMO TEMPLARIO, Jon Corzine su expresidente, creyó que el mundo anterior continuaba siendo el mismo.
La quita griega impulsa a los inversores a plantearse muy rápidamente cuestiones esenciales.
Los poseedores de CDS saben algo hoy que antes desconocían.
Creyeron ser muy astutos apostando al default griego y mañana al default italiano o español.
Sin embargo, están a punto de perder una fortuna como George Soros y otros grandes apostadores en contra de los Estados que todavía creen en la fuerza de los mercados financieros, los que según su propia hoja de ruta deberían hacerlos los “dueños del mundo”.
Así que ahora asisten perplejos a la paradójica situación por la que los CDS’s no se pueden activar por la quita del 50% de la deuda pública griega, ya que los grandes bancos aceptaron voluntariamente el descuento, y estos mismos bancos son los que, en un oscura comisión de la International Association of Swaps and Derivatives, determinan si se dan o no las condiciones para activar los CDS por una quiebra soberana.
Lo que se dice: prendidos en su propia trampa.!!
Y surge la gran pregunta naturalmente, ¿si una reducción del 50% no permite declarar un estado de quiebra, entonces que es lo que puede hacerlo?
La pregunta aunque lógica tiene respuesta bien simple: nada o casi nada.
En la crisis actual y a causa del tamaño de los países o entidades involucradas, en lo sucesivo en lo que se refiere a la crisis de las deudas públicas, los CDS sobre los riesgos soberanos no serán activados porque los mismos grandes bancos que administran el sistema de los CDS, al día de hoy son demasiado dependientes de esos Estados o entidades.
Por lo tanto, el mercado de los CDS sobre los riesgos soberanos es una Gran Estafa, en donde se siguen exhibiendo grandes beneficios en posiciones cortas, sabiendo que serán pérdidas seguras a medio plazo.
Los meses que vienen paulatinamente revelaran la magnitud de las pérdidas de los operadores financieros que no hayan percibido que el mundo y las reglas del juego han cambiado.
China ya no tendrá que preocuparse por invertir sus reservas, puesto que éstas habrán disminuido considerablemente.
Los responsables en Pekín, Moscú, Brasilia o Riad tienen, en realidad, de tres a seis meses para juzgar si es más pertinente basarse en la convicción de que estos créditos públicos occidentales se honrarán íntegramente, o si es mejor cambiarlos cuanto antes por nuevos instrumentos financieros Públicos propuestos por los propios Estados en cuestión, o incluso impulsar a estos Estados a hacerlo.
Es posible que sin quererlo, al final, después de tanta meritocracia majadera y tecnócrata a control remoto, hayamos encontrado el lado político a esta crisis, lo que sin duda no sería malo.
Morella Consultores
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