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 | Otra Vez de Comparsa? |
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Las fuerzas anti-Gadafi prevén comerciar con el petróleo de las zonas controladas en una o dos semanas. Su responsable económico promete contrapartidas para los aliados.
Tras la liberación de ciudades clave, cuyo suelo guarda cotizadísimas bolsas petrolíferas, el Consejo Nacional de Libia (CNL) envió patrullas revolucionarias a las principales refinerías de Brega y Ras Lanouf para escoltar el oro libio hasta que la capital, Trípoli, caiga en manos de los sublevados. «Una o dos semanas después de la pronta liberación de Trípoli, retomaremos las exportaciones de petróleo», asegura Ali Tarhoni, quien suena como ministro de Economía cuando acabe la insurrección. No parece libio, salvo por el pin de la nueva bandera de la independencia que se ha colocado en la solapa. Con aspecto poco convencional, media melena, recalcitrante fumador, mentalidad occidental y una visión política y económica liberal, Tarhoni asegura que los libios «no se van olvidar de los amigos que les han ayudado en los momentos más duros» , en alusión a las contrapartidas económicas previstas para los países que, como Francia y Gran Bretaña, impulsaron la operación internacional militar.
En Bahréin, Arabia Saudí y Yemen los intereses de EEUU son enormes en petróleo y en defensa geoestratégica. Por el contrario, quienes mayores intereses tienen en Libia son los países europeos. Sin embargo, ha sido necesario recurrir a una opción bélica para la salvaguarda de la población civil en aquel país que no podría haberse llevado a cabo sin los recursos militares y logísticos de EEUU.
Es decir, de una parte se pone de manifiesto nuestra nula o poca capacidad militar para afrontar los nuevos retos que el tablero árabe pone de manifiesto, y de otra la dificultad para hallar una voz única en política exterior de la UE, especialmente finiquitada por parte de Alemania.
Y mientras esto ocurre, nuestra aportación al conflicto bélico libio no ha servido por no haber sido determinado desde un principio como para que se nos reconozca por el futuro gobierno libio en las correspondientes contrapartidas ulteriores, ni tampoco nos hemos alienado con la política alemana, que tiene sus propios intereses en Irán.
Y en este complicado tablero, España no puede permitirse mantener una postura de comparsa, no debe defraudar las expectativas de los unos y de los otros.
Morella Consultores.
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