Wall Street y La City contra el Euro.

En el umbral del segundo semestre 2011, con una economía mundial en total desorden, un sistema monetario global cada vez más inestable, las plazas financieras desesperadas y todo esto a pesar de los millares de millardos de dinero público invertidos precisamente para evitar esta situación, la insolvencia del sistema financiero mundial, y en primer lugar del sistema financiero occidental, vuelve nuevamente a protagonizar la escena después de poco más de un año de políticas cosméticas que pretendían sumergir este problema fundamental inundándolo de liquidez.

A los agentes del planeta financiero, el impacto del Otoño de 2011, literalmente les generará la sensación que el piso cede debajo sus pies, puesto que es la base del sistema financiero mundial, el T-Bond, se hundirá abruptamente.

Para tener una idea del shock que se prepara, es útil saber que hasta los bancos americanos comienzan a disminuir el uso de los Bonos del tesoro estadounidense para garantizar sus transacciones, por temor a los crecientes riesgos que pesan sobre la deuda pública de Estados Unidos.

Los operadores financieros anglosajones juegan a aprendices-brujos desde hace ya un año y medio, a partir de los primeros títulos del Financial Times en diciembre de 2009 sobre la crisis griega convertida rápidamente en una supuesta “crisis del Euro

Dieciocho meses más tarde al Euro le va bien mientras que el Dólar continúa su marcha descendente hacia los infiernos con relación a las principales divisas mundiales; todos los que apostaron al colapso de la Eurozona perdieron mucho dinero. Como lo habíamos anticipado, ver nuestro artículo “El ABC para salir de la Crisis Sistématica del pasado mes de Mayo,(http://www.morellaconsultores.es/weblog/elabcparasalirdelacrisissistemica.html)
la crisis favorece el surgimiento de un nuevo soberano, y puesto que esta realidad no termina de ser asumida por Wall Street y la City, obligará al Euro a presentar su candidatura, fuertemente apoyada por los países BRIC.

El “bombardeo”, al que se sometió a la Eurozona durante todo ese tiempo, tuvo tres importantes consecuencias consecutivas, dos de ellas muy distantes de los resultados esperados por Wall Street y la City:

1. En un primer momento (diciembre de 2009 - mayo de 2010), hizo desaparecer el sentimiento de invulnerabilidad de la divisa europea tal como se había constituido en 2007/2008, introduciendo la duda sobre su sostenibilidad y sobre todo relativizando la idea de que el Euro era la alternativa natural del Dólar USA, incluso su sucesor.

2. Luego, en un segundo tiempo (junio de 2010 - marzo de 2011), obligó a los dirigentes de Eurolandia a implementar muy “urgentemente” todas las medidas de salvaguardia, de protección y de fortalecimiento de la moneda única (medidas que deberían haber tomado hace muchos años). Al hacerlo revitalizaron la integración europea, se repuso a la cabeza del proyecto europeo al núcleo fundador y se marginó al Reino Unido en particular.

Mientras tanto, estimuló el apoyo cada vez más sostenido de la moneda europea por parte de los BRICS, China principalmente, que después de un momento de flotación se percataron de dos cosas fundamentales: por una parte que los europeos actuaban seriamente para hacer frente a los problema, y por otra, en vista del encarnizamiento anglosajón, que el Euro era sin duda alguna un instrumento esencial para toda tentativa de salir del “Mundo Dólar” .

3. Por último, actualmente (abril de 2011 - septiembre de 2011), la Eurozona se propone tocar a los sacrosantos inversores privados para que contribuyan a resolver el problema griego particularmente vía ampliaciones “voluntarias” de los plazos de reembolso o cualquier otra forma de recortes de los beneficios esperados.

Como puede imaginarse, si el primer impacto era uno de los objetivos perseguidos por Wall Street y la City (además de desviar la atención de los grandes problemas del Reino Unido y de Estados Unidos), los dos otros son efectos totalmente contrarios al fin buscado: debilitar el Euro y reducir su atractivo mundial.

A partir de aquí se antoja claro lo que sería la cuarta secuencia a aplicar por la Eurozona a principios de 2012, es decir, el lanzamiento de un mecanismo de Eurobonos, para distribuir tanto una parte de las emisiones de deudas de los países de Eurolandia, como la inevitable presión política que es cada vez mayor, a medida que aumenta la participación contributiva privada a este vasto proceso de reestructuración de la deuda de los países periféricos de la Eurozona.

Con esta cuarta secuencia entramos en el corazón del proceso de contagio que exhibirá la bomba de la deuda federal de Estados Unidos.

Por una parte, creando un contexto mundial mediático y financiero ultra sensible respecto a los problemas de deuda pública, Wall Street y la City hicieron visible la amplitud insostenible de los déficit públicos estadounidense, británico y japonés. Lo cual hasta obligó a las agencias de calificación, los fieles perros guardianes de ambas plazas financieras, a que se lanzaran a una loca carrera de degradaciones de las calificaciones de los estados.

Es por esta razón que Estados Unidos ahora se encuentran bajo la amenaza de una degradación, a pesar de que hace solamente unos meses les parecía increíble a la mayoría de los expertos.

Recordemos que estas agencias nunca anticiparon nada importante, ni las subprimes, ni la crisis mundial, ni la crisis griega, ni la Primavera árabe…. Si ellas degradan a granel, es porque están forzadas ha hacerlo por su propio juego. No es posible degradar más A sin tocar la calificación de B si B no está en mejor situación.

Las “suposiciones” de que era imposible que tal o cual Estado deje de pagar su deuda no resistieron a tres años de crisis, y es en esto en que Wall Street y la City cayeron en la trampa que acecha a todos los aprendices-brujos. Ellos no percibieron que les sería imposible controlar la histeria manteniéndola circunscripta a la deuda griega.

Así que hoy, es en el Congreso estadounidense, con el violento debate sobre el techo de deuda y los grandes recortes presupuestarios, donde se desarrollan las consecuencias de los artículos manipuladores de estos últimos meses sobre Grecia y la Eurozona.

Una vez más, sólo puede insistirse en que si la Historia tiene un sentido es innegablemente el sentido de la ironía.

Morella Consultores.